Vistas de página en total

domingo, 6 de marzo de 2016

Confesión.

Ave María Purísima.

-Sin pecado concebida.

Hola Padre.

-¿Qué te ha traído hasta aquí, hijo mío?

Vengo a confesar mis pecados, vengo a confesar mi mala vida.

-El hecho de que reconozcas ser un pecador ya te honra, hijo. Cuéntala a Dios, ¿qué has hecho?

He pecado de soberbia, padre. Siempre creí hacer las cosas mejor que los demás, o por lo menos bien. Siempre me he justificado tanto en los medios como en el fin. Peco de tonto, de creer que realmente las cosas pueden mejorar, que las personas pueden mejorar. Peco de inocente, de serlo y hacerme serlo. Siempre pienso que todo el mundo me entiende o que debe de entenderme, porque mi soberbia me hace sentir que soy lo que hago y, que lo que hago, es lo correcto.

-Todos pecamos de lo mismo hijo mío. Ojalá sean eses todos nuestros pecados...

No he acabado Padre. Soy egoísta, hasta el punto de mirar por mi puto culo antes que por el resto, de verme bien ante todos antes que ante mí. Eso me hace ser egoísta. No comparto. Veo a un mendigo por la calle y prefiero que no tenga nada a tener que darle algo de lo que yo tengo. Me caga la hipocresía de la gente en ese sentido. Nadie quiere dar nada, aunque no queramos el mal para nadie, cosa que también es mentira.

-Hijo, ser generoso, es amar. Si quieres recibir de los demás cuando lo necesites, tienes que compartir, y aunque no quieras recibir nada, debes compartir, sentirte mejor contigo mismo.

Eso no lo veo Padre, no me hace sentir mejor compartir, pero bueno, continuaré... He robado, a mi familia, a mis amigos, a pobres y ricos. Han preguntado por lo que les desapareció y yo me he hecho el necio. Lo peor de todo es que disfruto robando, disfruto su frustración y disfruto mis mentiras y Padre, antes de que usted diga nada, tengo que confesar algo más.
He matado a tres personas.
La primera se portó mal conmigo, me trató malamente. Me descuidó. Yo siempre me porté bien, ya ve, era una mala puta.
Las dos segundas las maté simplemente porque me cagaban, eran bien pendejos.

-Para, para para!!!! ¡Por favor, me va dar algo! ¿Como has tenido la poca decencia de hacer todo eso? ¿De matar? ¿De sentir placer por ello? Dios te puede perdonar pero tú debes reparar el daño causado. Tienes que ir a la policía, no puedes ser cobarde. Oh, ¡Dios mío, mi Dios! ¿Cómo has hecho eso? Tu Penitencia no será suficiente para compensar todo lo que has hecho.

Padre, tranquilícese. Yo tengo la conciencia tranquila, téngala usted. Ya sabe que esto es secreto de confesión, no puede decir nada eh... Yo solo quiero el perdón de Dios, es lo que busco, ¿me va a dar mi Penitencia?

-¿PERO CÓMO PUEDES ESTAR TRANQUILO? Eso no es cristiano.

Por cierto Padre, he pecado siempre de mentiroso, de mentir y ocultar la verdad, lo he hecho, y lo estoy haciendo ahora mismo también. Póngame Penitencia por putear a un cura y por mentir Padre.

-¡Me cago en Dios!

Padre, por favor, no blasfeme...