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jueves, 28 de marzo de 2013

Gran Canaria.

Es curioso el cambio de palabras,
el encanto de las miradas
y la simpatía de las sonrisas
de una tierra de calientes brisas.

Atrapado esperé que delante pasaran
los caros coches, los taxis y las guaguas.

El marrón volcánico tiñe la arena
que limpia y ardiente, besa el agua.

No hay que pedir caricias,
surgió el amor desde el primer día,
canarios y canarias, sureños,
que derrocharon simpatía,
confianza y mucha alegría.

Está claro su nombre,
se llevan ''Las Palmas'',
todos los que le dan la vida.
Todos ellos personas,
por ella venden su alma.

Única, como ella misma.

Es un terrón de azúcar
que endulza las mañanas.
¡Ay chachos!
Me sabe Gran Canaria.

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