Hay que ser uno mismo
y saber aceptarse a tiempo
para no caer en el abismo
de no quererse y del sufrimiento.
Finjo desconocer lo que ya me es conocido,
viajo a la velocidad de la luz en sueños,
me elevo en el nirvana, soy mi amo y mi siervo;
un capitán pirata, que aspira a un triste velero.
Soy mi asco al miedo, el respeto a la bondad,
a tener un amor infinito; un amor mundial.
Soy el desorden, aún dentro del caos,
la disciplina y la soberbia, el ángulo recto.
La parada de un portero bajo palos,
soy, el límite entre lo querido y lo correcto.
Una frontera sin aduanas,
una bandera sin colores pero estrellada,
soy un puto fantasma
y lo que cuento en mis rumores.
Soy un toro y una vaca,
las maletas llenas, a reventar,
las vacaciones dentro de casa.
Soy un humano-animal.
Soy la piscina medio vacía
y el ¡Cuba libre! medio lleno.
Yo multo a los policías
cuando por borracho, estoy contento.
Dejo el despertador puesto para el domingo,
para que suene, apagarlo
y así decirle al tiempo
que se joda y que voy a seguir durmiendo.
Soy el brillo de tus ojos cuando estás delante,
que ante tus hormonas desprendidas y elegantes,
solo son capaces de dilatar sus pupilas,
y de pupilo hacerme a mí de ti cuando das calambre.
(En mi corazón)
Soy persona antes que gente,
soy hombre porque aún pienso en niño.
Capaz de eyacular sin verte,
soy el inventor del sexo escrito.
Pues soy la lefa estrellada en la palma de mi mano
bajo las sábanas; el placer en la penumbra.
Soy la esperanza de mis padres y el amigo de mi hermano.
Seré todos los secretos que me lleve a la tumba.
Soy un especulador, de la bolsa, hipoteco hasta mi alma.
Soy el mar chocando en los cabos, y el océano cuando está en calma.
Duelo más que una ampolla,
y me hago el conspirador.
Pero bueno, soy tantas y tantas cousas
que al final solo soy un cabrón.
Vistas de página en total
miércoles, 30 de septiembre de 2015
sábado, 19 de septiembre de 2015
¡No pasarás!
Cuando tu voz se levante
ante la mía, ¡no pasarás!
Si son tus ropas elegantes
y manchadas de injusticia, ¡no pasarás!
Si tus ojos viendo crueldad
siguiesen con alegría, ¡no pasarías!
Pero tú eres un alma libre y soñadora,
eres la energía equitativa.
Cuando por mucho que hablas
no dices nada, no vas a pasar
y si ya ni confías, desertas,
haces pendejadas, ahí sí, ¡no pasarás!
Y ya, yo no quiero ser testigo
ni participar, no quiero mar
donde naufragar. No puedo
seguir siendo uno más.
No, no, no... Yo no tengo que ser otro,
ni mejorar contigo mi actitud,
solo saber que al final del tunel, siempre hay una luz.
ante la mía, ¡no pasarás!
Si son tus ropas elegantes
y manchadas de injusticia, ¡no pasarás!
Si tus ojos viendo crueldad
siguiesen con alegría, ¡no pasarías!
Pero tú eres un alma libre y soñadora,
eres la energía equitativa.
Cuando por mucho que hablas
no dices nada, no vas a pasar
y si ya ni confías, desertas,
haces pendejadas, ahí sí, ¡no pasarás!
Y ya, yo no quiero ser testigo
ni participar, no quiero mar
donde naufragar. No puedo
seguir siendo uno más.
No, no, no... Yo no tengo que ser otro,
ni mejorar contigo mi actitud,
solo saber que al final del tunel, siempre hay una luz.
Cruzalo charco, dobre sentindo.
Cando os cabos me deixen ser libre
e a túa roupa non impida que che mire,
serei, un pouco máis firme,
consciente e forte por velo teu corpo sublime
que me ensina a non rendirme,
a loitar e soñar pola xustiza que esixes
e por eses ollos de cor mel,
doces e pegañentos, libres de rimel.
Quizais, nunha parte dunha historia,
non quixemos facernos mágoa.
Dalgún xeito, son sempre as gaivotas
as que non manchan das súas cagadas.
Eu só quero ver o fin deste horizonte
para poder vivir contigo de lonxe.
Son unha especie de ser vivo
que por incercia, non deixa de quererte.
Donos do medo e do mar...
Tan natural coma contrario,
son sempre sen deixarme ser.
Funme, teño doble horario,
vivo sempre en pendente, prendido da miña muller.
e a túa roupa non impida que che mire,
serei, un pouco máis firme,
consciente e forte por velo teu corpo sublime
que me ensina a non rendirme,
a loitar e soñar pola xustiza que esixes
e por eses ollos de cor mel,
doces e pegañentos, libres de rimel.
Quizais, nunha parte dunha historia,
non quixemos facernos mágoa.
Dalgún xeito, son sempre as gaivotas
as que non manchan das súas cagadas.
Eu só quero ver o fin deste horizonte
para poder vivir contigo de lonxe.
Son unha especie de ser vivo
que por incercia, non deixa de quererte.
Donos do medo e do mar...
Tan natural coma contrario,
son sempre sen deixarme ser.
Funme, teño doble horario,
vivo sempre en pendente, prendido da miña muller.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)