Hay que ser uno mismo
y saber aceptarse a tiempo
para no caer en el abismo
de no quererse y del sufrimiento.
Finjo desconocer lo que ya me es conocido,
viajo a la velocidad de la luz en sueños,
me elevo en el nirvana, soy mi amo y mi siervo;
un capitán pirata, que aspira a un triste velero.
Soy mi asco al miedo, el respeto a la bondad,
a tener un amor infinito; un amor mundial.
Soy el desorden, aún dentro del caos,
la disciplina y la soberbia, el ángulo recto.
La parada de un portero bajo palos,
soy, el límite entre lo querido y lo correcto.
Una frontera sin aduanas,
una bandera sin colores pero estrellada,
soy un puto fantasma
y lo que cuento en mis rumores.
Soy un toro y una vaca,
las maletas llenas, a reventar,
las vacaciones dentro de casa.
Soy un humano-animal.
Soy la piscina medio vacía
y el ¡Cuba libre! medio lleno.
Yo multo a los policías
cuando por borracho, estoy contento.
Dejo el despertador puesto para el domingo,
para que suene, apagarlo
y así decirle al tiempo
que se joda y que voy a seguir durmiendo.
Soy el brillo de tus ojos cuando estás delante,
que ante tus hormonas desprendidas y elegantes,
solo son capaces de dilatar sus pupilas,
y de pupilo hacerme a mí de ti cuando das calambre.
(En mi corazón)
Soy persona antes que gente,
soy hombre porque aún pienso en niño.
Capaz de eyacular sin verte,
soy el inventor del sexo escrito.
Pues soy la lefa estrellada en la palma de mi mano
bajo las sábanas; el placer en la penumbra.
Soy la esperanza de mis padres y el amigo de mi hermano.
Seré todos los secretos que me lleve a la tumba.
Soy un especulador, de la bolsa, hipoteco hasta mi alma.
Soy el mar chocando en los cabos, y el océano cuando está en calma.
Duelo más que una ampolla,
y me hago el conspirador.
Pero bueno, soy tantas y tantas cousas
que al final solo soy un cabrón.
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