Yo no sé si es rabia
o que están llenos de coraje,
pero paso de sus pendejadas,
así que chinguen a su madre.
Pinches huevones,
si me hubiesen dado vuelta...
Volvería a vengarme, cabrones,
me caen bien gordos, la neta.
Sus celos y sus derribos,
puedo con todo a la vez.
Si piensan que soy tontiño,
les digo: ¡ay, no mames, wey!
Les aventaría miles de palabras,
escupiéndoselas en el corazón.
Pero no soy de los que después se rebajan
ni tampoco quiero su puto perdón.
Para mí solo son changos,
nacos fresas, que no tienen vida.
Me gustaría verlos en la Colonia Jalisco
a ver si allí también van de suicidas.
Me vale madre si en Vallarta,
me vale verga si en Guanatos.
Soy chingón, no un culero cobarde,
ustedes no son más que pinches payasos.
La Minerva seguirá quieta,
ahí, esperándome.
Y es que quiere que le coma las tetas,
así que ustedes vayan a degollarse.
¿Qué lo qué? Así está la onda.
El pedo lo saben si yo me lo tiro.
Las cuadras no son de nadie,
aún siendo el pinche güerito.
Y con albur y sin albur,
váyanse a comer huevos,
y agárranse a donde puedan
porque les voy a coger en versos.
En este momento yo soy la neta.
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