Será una espera eterna,
aunque enferme y me muera.
Se han ido las gotas de lo derramado,
se han ido y eran rojas;
porque rojo era estar a tu lado.
Tan bien como yo, te mereces,
una revolución con tu nombre.
Te mereces la justicia y te mereces el orden.
Te pertenece la utopía de no haber más uniformes.
Las guerras no dejan tantos muertos
y las hambrunas no matan a nadie.
Me hubiese dado igual ser mandado
a tus pies, me da igual esclavizarme
sin piedad, a antojo del mundo.
Es un error por mi parte
y lo es también por la tuya
que la soledad sea quien me ame,
que no seas tú quien de mi, huya.
Eres la libertad que siempre busqué,
lo que siempre quise hacer.
Trajiste la igualdad entre tu pecho y el mio,
me dormí en ti, escapándome del frío
y bastaba que la verdad la inventases tú,
para creerla yo.
Sé que ahora no ves,
que en la Historia acabaste por vencer.
Me da igual lo que hagas, solo recuerda
lo que era tuyo, abordándote en la cama;
la cama donde te duermes,
la cama donde te levantas,
porque por ti se muere el Sol
y por mí, no escucho tu voz.