Me han dicho que a tu corazón ya no le baja la regla.
Parece ser que, a tu ser, se lo ha llevado un ángel.
Y de tanta penetración ha engordado tu vagina.
Pero tranquila amor, si quieres que me corra,
no es necesario que me toques.
Nuestro amor se ha quedado solo,
en este frío invierno y ha enfermado.
No te preocupes, la inyección de nuestros besos será la cura perfecta.
Ya sabes que soy yo el que pasa la droga.
Tu sonrisa es el mechero que no paró de quemarme y hacer de esto cenizas.
Pero estas cenizas ya están en el fondo del mar que nos separa.
Decirte que el amor que tuvimos ha ocupado la inmensidad del océano,
es quitarle importancia a lo vivido.
Déjame comerte entera por última vez, así ya no serás de nadie.
Déjame beber tu sangre, así morirás cuando me tengas entre tus piernas.
El mayor placer que he conocido hasta ahora es tenerte,
porque teniéndote, puedes hacerlo todo, sin que yo no haga nada.
No es una amenaza, pero te voy a matar para casarme contigo,
no quiero que el océano se contamine de odio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario