Si muero de amor
no sufriré más por ti,
la muerte es mi solución
después de la mala vida que me diste.
Mírame a la cara y ríete,
mis ojos están llorando.
Mírate al espejo y entiende,
que me has hecho daño.
Deja que mire tu espalda,
donde te arañé ferozmente.
Deja que vea el tatuaje de tu cuello,
con la tinta de mi pintalabios.
Salvaje como África,
ardiente como el tequila,
soy tu dueña y ama,
la que de verdad te quería.
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