poco a poco,
me voy fijando,
no destrozo,
imagino,
pienso en positivo
llevo las manos
dentro de los bolsillos.
Tengo
los auriculares puestos,
el resto
ya lo conozco:
el sonido
de todos los autos,
conducidos
siempre por locos
que se paran
cuando no quieren
viendo cruzar
al que va en piernas
retrasando
siempre su destino
aunque este esté escrito
sin que se den cuenta.
Todo
está lleno de cristales,
que tienen
poca transparencia
y son solo escaparates
para estar a la última
y ser tendencia,
para ir a la moda
y ser una persona única
vendiéndote
cuando vendes,
cuando vendes,
comprándote
cuando compras.
cuando compras.
Yo sigo caminando
por todas las aceras
que llenas de papeleras
siguen hechas mierda
porque no se utilizan,
porque solo se rompen
de tantas patadas
que le dan las vidas
de las personas
que se corrompen.
Llega la noche asesina
que acaba de matar al día.
¿Será que le echaba reproches
de no haber hablado todavía?
Todo ha cambiado,
ya nada es como antes.
Pero, sin embargo,
yo me vuelvo a casa
como un cobarde
como un cobarde
que se levanta esclavo
y se acuesta tarde
con miedo a dormir
y verse en sueños
y verse en sueños
como un parásito más
siervo del miedo.
siervo del miedo.
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