No sé como decirte esto, pero es que me pones.
Es así, no puedo evitarlo, no me entra en las cabezas.
Llámame degenerado pero es así, me (la) despiertas y
no hago más que babear en el momento que pasas.
Te pido que me roces y me dejes el olor de tu perfume.
Que tus pestañas sean las encargadas de abanicarme
para poder sofocar la temperatura que marca
el termómetro de mi cuerpo cuando te acercas.
No hace falta decir todo lo que te maldigo,
por ser así, por ser una bruja tan frívola,
capaz de conjurarme con tu cadera,
con esa nariz ligeramente empinada,
tan ligeramente parecida al horizonte,
ese horizonte dibujado por tus pechos.
Te pido solo una cosa, de verdad que solo es una.
Quédate conmigo toda la vida, que al fin y al cabo,
todos gozamos al hacer el amor espiados por la luna,
aunque contigo lo haría en cualquier sitio, te estimo.
Sé que estoy ciego, pero es por ti, dama de mis sueños,
por ti que las noches he de pasarlas falto de tu cariño.
Cariño que me dejas robar en tus besos, tus labios,
cariño que me dejas morder en tus nervios, tus pechos,
cariño que me dejas coger cuando te enojas, tu boca.
Dame solamente eso, seré yo tuyo tambien entero,
desquíciate connmigo y pégame tus movimientos;
producidos por cadera tan perfecta, que me hace a mi perfecto.
Y, ya lo sabes, que desnudos en el hielo, bajaríamos al infierno.
No es el único, mi corazón, que te desea, ya no lo es;
pues cualquier parte de mi cuerpo peca si te toca.
Pues desde los talones hasta las altas orejas, todos rezan,
porque llegue el día de poder empapuzar tu boca.
Vale, todos sabemos que como hechizera que eres,
todo lo que comes son ojos de corazón, monja.
Y es que cuando te desnudas eres un imán,
un polo ardiente de sensualidad, de cachondez.
No te dejaré marchar sin que me beses hasta que llegue
la hora, pues a partir de ahora siempre será la de comer.
Tranquila, que hambre no es lo que vas a pasar, ni sed,
pues el sudor que desprende este calor, es suficente para beber.
Lo sabes ya, me pones, haces que me altere, que tiemble,
provocas que me ahogue en mis deseos de tocarte,
de poder recorrer todo tu cuerpo y ponerme palote,
porque tu has dejado de ser persona para convertirte en arte.
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